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El Teléfono ANAR ofreció ayuda y asesoramiento a 739 niños, niñas y adolescentes en Canarias en 2024

  • El viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, presentó en rueda de prensa el informe de la Fundación ANAR de Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo que atendió en Canarias un total de 2.642 peticiones de ayuda, de las que un 55,7% fueron a través del Teléfono del Niño/a y Adolescente (esto es, 1.221 consultas).
  • El principal motivo de consulta para las personas adultas que llamaron en relación a un/a menor de edad fue la violencia (69,2 %), mientras que para los niños/as y adolescentes la principal causa de petición de ayuda se centró en los problemas de salud mental —(43,4%) con gran prevalencia de la conducta suicida—, seguidos muy de cerca por situaciones de violencia (42,9 %).

En 2024, la Fundación ANAR de Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo ofreció ayuda y asesoramiento a un total de 739 niños, niñas y adolescentes en Canarias, atendiendo un global de 2.642 peticiones de ayuda procedentes de todo el territorio insular, según datos hechos públicos hoy en rueda de prensa relativos a la presentación del Informe Anual de las Líneas de Ayuda ANAR Canarias 2024.

“Estamos ante una herramienta fundamental para la población infantojuvenil ya que ofrece una atención personalizada, desde el cuidado y la profesionalidad, que resulta crucial cuando la persona menor de edad se encuentra asustada, en ocasiones violentada y necesita ayuda y asesoramiento con urgencia”, afirmó el viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, quien aseguró que servicios como el de la Fundación ANAR, con más de treinta años desarrollando su labor en Canarias, resulta de vital importancia “tanto por los recursos de atención telefónica que ofrecen de forma gratuita a la población infantil y juvenil como el que ofrece a las personas adultas que hacen uso también de este servicio de atención inmediata como de derivación a otros servicios más especializados”.

El viceconsejero aclaró que estos datos ponen de manifiesto la necesidad de seguir implementando los servicios y recursos de apoyo de protección a nuestra población infantil y juvenil que, además, es la más vulnerable y necesitada de mayor atención y amparo desde las administraciones públicas”.

Para Benjamín Ballesteros, director técnico de Fundación ANAR, “las ideas e intento de suicidio y las autolesiones siguen creciendo de forma significativa y, según nuestros datos están directamente relacionados con los problemas de violencia y el uso inadecuado de la tecnología”.

“Por lo que debemos poner el foco sobre esta cuestión para trabajar en su prevención e identificación temprana. En este sentido, queremos agradecer al Gobierno de Canarias su apoyo dando a conocer las Líneas de Ayuda ANAR como herramienta esencial para la detección e intervención de toda forma de violencia”, concluyó.

En el informe se recogen los datos de las consultas recibidas en el Teléfono, Chat e Email ANAR en Canarias, en el que se especifica que el Teléfono ANAR de Ayuda a Niños/as y Adolescentes recibió 1.221 llamadas, mientras que el Teléfono de la Familia y los Centros Escolares atendió 557.

Asimismo, el Teléfono ANAR para Casos de Niños/as Desaparecidos/as contó con 44 consultas telefónicas; el Teléfono contra el Acoso Escolar cubrió 370 llamadas y, por su parte, el Chat/Email ANAR se ocupó de 450 peticiones de ayuda.

El desglose del Informe muestra que, de las 2.642 peticiones de ayuda, 1.119 requirieron una orientación especial desde el departamento psicológico, social y/o jurídico que, en la mayoría de las ocasiones, conllevan una derivación a un recurso externo, adecuado para cada caso concreto.

A escala nacional, 18.348 niños, niñas y adolescentes fueron atendidos por todas las Líneas de Ayuda ANAR, tras más de 280.000 peticiones de ayuda, por lo que los casos en la comunidad canaria comprenden un 4,02 % del total del país.

La salud mental y violencia, principales motivos de llamada

En el caso de los/as menores de edad, la salud mental ha sido el principal motivo de consulta (43,4 %), donde destacan sustancialmente las ideaciones o intentos de suicidio (27,8 %), además de los problemas psicológicos (7,6 %) y las autolesiones (7,1 %).

En cuanto a problemas de violencia, los niños, niñas y adolescentes consultaron en un 42,9 % de las ocasiones, primando el maltrato físico (9,4 %), seguido del maltrato psicológico (9 %), las agresiones sexuales (6,6 %), el acoso escolar o ciberbullying (6,1 %) y la violencia de género (5,2 %).

Las consultas efectuadas por adultos/as con referencia a situaciones que involucran a menores de edad han estado principalmente sustentadas por situaciones de violencia, con un 69,2 % donde la problemática que predomina es el acoso escolar o ciberbullying (20,5 %), seguida de la violencia de género (11,4 %), el maltrato físico (11 %), el maltrato psicológico (8,3 %) y el abandono (7,6 %). En cuanto a la salud mental de los/as menores de edad, los/as adultos/as han llamado en un 15,1 % de los casos, entre los que cabe resaltar la conducta suicida, los problemas de conducta y los problemas psicológicos. Por otro lado, los problemas jurídicos y los problemas en el colegio también son recurrentes en el Teléfono de la Familia y los Centros Escolares.

Gravedad y urgencia: muy altas

Otra cuestión importante es la elevada gravedad detectada en las peticiones de ayuda recibidas desde Canarias en 2024 por las Líneas de Ayuda ANAR. El 87,6 % de las consultas realizadas por niños/as y adolescentes y el 82,5 % de las efectuadas por adultos/as del entorno han plasmado un nivel de gravedad alto. Las cifras relativas a la urgencia son similares: fueron altas en el 83,6 % de las consultas de la Línea del Niño/a y del Adolescente y en el 77,1 % de los casos atendidos por la Línea de la Familia y los Centros Escolares.

Estos datos han tenido como consecuencia que, en Canarias, más de 7 de cada 10 consultas atendidas durante el año pasado (76 %) hayan requerido orientación Psicológica, Jurídica y Social, las más compleja que Fundación ANAR puede ofrecer. Estas orientaciones se han traducido en 3.858 derivaciones realizadas a organismos jurídicos y sociales. Además, los departamentos jurídico y social tuvieron que llevar a cabo 439 intervenciones, que se dan en aquellos casos en los que el riesgo para el/la menor de edad es extremo y donde tienen que intervenir las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el Servicio de Emergencias 112, el Servicio de Protección de Menores, etc.

Perfil de la población infantojuvenil atendida

Con respecto al perfil de los/as niños/as y adolescentes que realizaron consultas en Canarias durante 2024, el 75 % de las consultas fueron realizadas por menores de edad entre 14 y 17 años, siendo el rango de 16 a 17 años el más numeroso (43,9 %). Por otro lado, el grupo de 0 a 9 años representa el 39,9 % de las consultas realizadas por adultos/as.

En cuanto al género, en las consultas realizadas por niños/as y adolescentes, el 72,6 % fueron mujeres menores de edad, mientras que en la Línea de Ayuda de la Familia y los Centros Escolares, donde también fueron superiores las relacionadas con mujeres, se igualan más los porcentajes, con un 55,4 % y 44,6 % mujeres y varones, respectivamente.

Hay que recordar que Fundación ANAR, de Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo, es una entidad sin ánimo de lucro fundada en 1970 que se dedica a la promoción y defensa de los derechos de los/as menores de edad, con el fin de escuchar a los niños/as y adolescentes a través de nuestras Líneas de Ayuda, Teléfono/Chat ANAR -operativas las 24 horas del día todos los días del año, confidenciales y gratuitas-, ayudarles, protegerles y hacerles partícipes de la solución a sus problemas.

La Fundación ANAR cuenta con varias Líneas de Ayuda:

  • El Teléfono ANAR de Ayuda a Niños/as y Adolescentes (900 20 20 10 / 116 111)
  • Teléfono de la Familia y los Centros Escolares (600 50 51 52)
  • Teléfono ANAR para Casos de Niños/as Desaparecidos/as (116 000)
  • Chat/Email ANAR
  • Asimismo, tiene un acuerdo con el Ministerio de Educación para gestionar el Teléfono contra el Acoso Escolar (900 018 018)

Fundación ANAR presenta un nuevo estudio que analiza el impacto de las tecnologías en la salud mental y la violencia que sufren niños, niñas y adolescentes

  • El uso inadecuado de la tecnología afecta de forma transversal a todas las problemáticas de la infancia y la adolescencia, representando ya el 56,4% de los casos analizados.
  • Ciberbullying, adicción a la tecnología, ciberacoso, grooming o sexting no consentido son problemáticas propias que se ejercen a través de la tecnología.
  • El mal uso de la tecnología también potencia otros problemas graves de la infancia y adolescencia relacionados con violencia y salud mental, como pornografía, prostitución, violencia de género, maltrato intrafamiliar, conducta suicida, autolesiones y otros problemas, como desapariciones.
  • El 54,9% de los/as menores de edad con problemas derivados del uso inadecuado de la tecnología no recibe atención psicológica.
  • El perfil más identificado en las consultas recibidas es el de niña o adolescente mujer, de entre 9 y 16 años, con bajo rendimiento escolar y escasa satisfacción académica, que vive con un solo progenitor/a o con custodia compartida.
  • El estudio incluye más de 100 recomendaciones dirigidas a personas menores de edad, familias, profesionales de infancia, empresas tecnológicas e instituciones públicas.
  • El 79,7% de los casos presentan un nivel alto de gravedad y el 71,8% son urgentes.

Fundación ANAR ha presentado el Estudio “Tecnología. Impacto en la infancia y la adolescencia en España, según su testimonio”, elaborado por el Centro de Estudios e Investigación ANAR. El informe analiza 11.164 casos atendidos a través de las Líneas de Ayuda ANAR entre junio de 2023 y junio de 2024. En el 56,4% de estos casos (6.300) el uso inadecuado de las Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación (TRIC)estaba implicado en el origen o agravamiento del problema que motivó la consulta.

Durante la presentación, Benjamín Ballesteros, director técnico de Fundación ANAR, ha expuesto el contexto y la metodología del Estudio: “Hoy por hoy la tecnología es necesaria y ofrece herramientas para mejorar nuestras vidas, el Teléfono y Chat ANAR es un claro ejemplo de ello. No obstante, con este Estudio volvemos a dar voz a los niños/as y adolescentes, y el mensaje es claro: cada vez hay más sufrimiento vinculado al uso inadecuado de la tecnología y, en muchas ocasiones, ese sufrimiento está silenciado o es desconocido por su entorno, por lo que debemos protegerlos/as”, ha afirmado.

El Estudio se basa en las consultas recibidas en las Líneas de Ayuda ANAR de niños/as, adolescentes y sus familias procedentes de toda España. La metodología utilizada es mixta y participativa, fundamentada en un modelo ecológico que tiene en cuenta factores biológicos, familiares, sociales y culturales para analizar cómo las TRIC afectan al desarrollo y bienestar de la infancia y adolescencia.

El uso inadecuado de la tecnología está presente de forma transversal en todas las problemáticas que afectan a la infancia y la adolescencia. En ocasiones son problemas que ha posibilitado la tecnología, que antes no existían, como es el caso del ciberbullying, adicción a la tecnología, ciberacoso, grooming y sexting no consentido.

En otros casos, el problema se agrava o refuerza con la implicación del uso inadecuado de la tecnología, así, las problemáticas en las que detectamos un mayor impacto son, dentro del bloque de los problemas relacionados con violencia, pornografía y prostitución (87,5%), violencia de género (76,7%), expulsión del hogar (64,1%) y maltrato psicológico (60,8%). Respecto a los problemas de salud mental, destaca la incidencia en los problemas de conducta (64,2%), la ideación y/o intento de suicidio (61,7%) y las autolesiones (54,5%). Mientras que en otros problemas encontramos una especial presencia de las TRIC en las desapariciones (75,4%) y problemas jurídicos (52%), como suplantación de identidad a través de la IA, amenazas o coacciones entre progenitores, etc.

Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda ANAR, ha sido la encargada de exponer los principales resultados del Estudio, entre los que destaca un dato especialmente alarmante: el 54,9% de los niños, niñas y adolescentes con problemas relacionados con el uso de la tecnología no recibe ningún tipo de atención psicológica; si atendemos a los problemas específicos de las TRIC, el porcentaje aumenta hasta el 60,1%. “La conducta suicida está presente en todos los tipos de problemáticas vinculadas con las tecnologías, ya sea de forma directa o indirecta. Nos estamos encontrando con menores de edad que viven situaciones extremas en soledad, sin atención profesional, sin acompañamiento emocional, sin una supervisión en el uso adecuado de la tecnología y sin saber cómo pedir ayuda”, ha señalado.

Perfil más repetido, niña de entre 9 y 16 años

El perfil más identificado en las consultas recibidas corresponde a niñas y adolescentes mujeres (63,8%), salvo en los casos de adicción a la tecnología, donde la incidencia entre varones es mayor (54,6%, 9,2 puntos porcentuales más que entre mujeres). La edad más frecuente es de 14 años, con un intervalo entre los 9 y los 16 años y una media de 12,5 años. En situaciones como el ciberacoso y el grooming, esta media se incrementa ligeramente. También se identifica una mayor incidencia en familias con un solo progenitor/a (58,3%) o en custodia compartida (60,1%), en comparación con las familias en las que conviven ambos progenitores.

En cuanto al ámbito escolar, el Estudio refleja un bajo rendimiento académico en el 62,5% de los casos -especialmente en problemas de adicción tecnológica (69,8%) y sexting no consentido (80%)-. Además, el 56,4% de los/as menores de edad expresa una baja satisfacción con su vida escolar, porcentaje que asciende hasta el 77% en ciberbullying y el 75% en sexting no consentido.

Según el informe, el 79,7% de los casos analizados presentan un nivel alto de gravedad y el 71,8% son considerados urgentes por los/as profesionales de Fundación ANAR. Además, el 65,4% de estas situaciones se prolongan durante más de un año y en el 70,7% de los casos los hechos se repiten a diario. Esta cronificación está directamente relacionada con la falta de intervención temprana, el silencio que rodea muchas de estas situaciones y la normalización de ciertos comportamientos en el entorno digital.

Frente a este escenario, la intervención de ANAR ha debido intensificarse notablemente. Casi tres de cada cuatro casos atendidos (73,5%) requieren orientación psicológica, jurídica y social de forma simultánea, esto es, la orientación más completa que se presta desde las Líneas de Ayuda ANAR. “Estamos ante casos más graves, más urgentes y más difíciles de abordar”, ha subrayado Diana Díaz.

Recomendaciones: prevenir, acompañar, proteger y regular

El Estudio de ANAR no solo pone cifras a una realidad cada vez más preocupante, sino que propone soluciones concretas para revertirla. La directora jurídica de las Líneas de Ayuda ANAR, Sonsoles Bartolomé, ha presentado el bloque de recomendaciones, dirigidas a todos los actores implicados: niños/as y adolescentes, familias, profesionales de infancia, empresas tecnológicas e instituciones públicas.

“Necesitamos actuar desde todos los frentes. La prevención en las aulas, el acompañamiento desde las familias, la regulación efectiva del entorno digital y la corresponsabilidad de las plataformas tecnológicas son claves. Los derechos de la infancia también deben protegerse en el entorno online”, ha señalado.

El documento recoge más de 100 recomendaciones, entre las que destaca la necesidad de que las familias establezcan normas claras sobre el uso de la tecnología, refuercen la comunicación y acompañen activamente la vida digital de sus hijos e hijas. En el entorno escolar, se insiste en impartir educación digital, social y afectivo-sexual desde edades tempranas, formar al profesorado en competencias tecnológicas actualizadas y que el Teléfono y Chat ANAR de Ayuda a Niños/as y Adolescentes estén presentes en todas las aulas, según indica la LOPIVI en su artículo 17.

En cuanto al papel de las empresas tecnológicas, el Estudio exige una mayor responsabilidad ética en el diseño de contenidos y mecanismos de recompensa, la implementación de canales de ayuda eficaces, y que se priorice el interés superior del menor en todas las decisiones que afectan al entorno digital.

Respecto a las instituciones públicas, se reclama la aprobación de la Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, así como su aplicación efectiva, con un enfoque basado en derechos y participación infantil.

Como conclusión, Benjamín Ballesteros ha incidido en que las tecnologías “deben ser herramientas de desarrollo, aprovechando todo su potencial de forma positiva, no como disparadores de malestar. No podemos dar a los/as menores de edad dispositivos con conexión a internet y acceso ilimitado a un sinfín de contenidos que pueden ser altamente perjudiciales. Urge la aprobación de la Ley Orgánica para protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, poner límites, acompañar, educar y, sobre todo, escuchar”.

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